Años después de su regreso a Inglaterra, en 1581, en una ceremonia celebrada a bordo de su barco, el Golden Hind, Francis Drake fue armado caballero por Isabel I de Inglaterra en recompensa por sus servicios a la Corona inglesa.

A partir de ese momento ostentaría el título de sir, y en su escudo de armas acuñó la leyenda «Sic parvis magna» («La grandeza nace de pequeños comienzos»), en alusión a sus orígenes humildes. Permaneció en tierra durante los años siguientes, siendo nombrado alcalde de Plymouth, y posteriormente miembro del Parlamento inglés.

Guerra con España

En 1585, como consecuencia de los constantes ataques de los corsarios ingleses a la flota española dio comienzo la guerra anglo-española. La reina Isabel I encargó a Drake el mando de un escuadrón con el encargo de atacar los territorios españoles en las Indias.

Primera expedición a las Indias (1585-1586)

EL 14 de septiembre de ese mismo año, Drake zarpó de Plymouth al mando de una flota de 21 naves y 2000 hombres, para que amagara las costas de España y cayera en definitiva sobre Lisboa. El 6 de octubre la escuadra inglesa fondea en Cíes, desde dónde al día siguiente ataca sin éxito la plaza de Baiona, durante el ataque comienza un fuerte temporal obligándole a resguardarse en el interior de la ría de Vigo, donde desembarca robando cuanto ganado vacuno encuentra a mano, y disparando contra ella algunos cañonazos.

Ante este ataque los vigueses sin excepción de clases, sexos ni edades, acudieron a la defensa de su pueblo con tal bravura y denuedo, que obligaron subir a bordo las lanchas que habían echado al mar los ingleses, abandonando estos el ganado que habían robado, zarpando la escuadra de Drake de aquellas aguas, dirigiéndose a las islas Canarias.

Esta heroica resistencia de Vigo, fue combinada con las fuerzas que reunieron Pedro Bermúdez, gobernador de Baiona, y las de Diego Sarmiento, señor de Salvatierra.

En 1587 dirigió una campaña contra la flota que Felipe II estaba preparando para invadir Inglaterra. En una expedición sin precedentes, la flota de Drake atacó y saqueó Cádiz destruyendo más de 30 barcos destinados a la Armada Invencible; volvió hacia Lisboa, donde amenazó a la flota del marqués de Santa Cruz Álvaro de Bazán sin llegar a atacarla, y virando hacia las islas Azores capturó la nave San Felipe, que procedente de las Indias venía cargada de riquezas. El éxito rotundo de la expedición de Drake retrasó un año más los planes españoles de invasión de Inglaterra.

Después del desastre de la Armada invencible, los objetivos ingleses eran atacar y saquear las costas españolas y provocar y apoyar una insurrección en Portugal contra su rey, Felipe II de España.

Posteriormente tratarían de hacerse con alguna de las islas Azores para disponer de una base permanente en el Atlántico desde la que asaltar las flotas de Indias españolas. Drake atacó La Coruña, consiguiendo saquear una parte de la ciudad pero siendo finalmente rechazado, destacando la figura de María Pita en la heroica defensa y sufriendo los ingleses unos 1300 muertos y la pérdida de cuatro naves. Además fracasó también en iniciar la revuelta de los portugueses contra Felipe II y en ocupar alguna de las islas Azores, viéndose obligado finalmente a batirse en retirada sin haber logrado ni uno solo de sus objetivos y habiendo sufrido unas tremendas pérdidas de 12 000 hombres y 20 barcos.

Quiso sin embargo cambiar tan amarga espina y para no volver con las manos vacías y la moral de sus tropas hundida, hizo durante su vuelta, fugaz escala en la rías bajas gallegas, arrasando sin compasión durante cuatro días, la indefensa villa de Vigo, a la que su tripulación, sin gobierno y deseosa de venganza, infligió desmanes cargados de crueldad hasta dejar la villa reducida a cenizas. Ni de esta demostración abusiva de poder salió indemne el corsario, ya que perdió unos quinientos hombres en tierra, además de otros tantos heridos. La creciente defensa de los moradores y las llegadas de milicias provenientes de Portugal, pusieron a las naves de nuevo en retirada.

Tras abrirse una investigación en Inglaterra para tratar de esclarecer las causas del desastre, Drake, cuyo comportamiento fue duramente criticado por sus compañeros de armas, fue relegado al modesto puesto de comandante de las defensas costeras de Plymouth, negándosele el mando de cualquier expedición naval durante los siguientes seis años.

Continuará….

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